{"id":3266,"date":"2025-04-21T10:49:59","date_gmt":"2025-04-21T08:49:59","guid":{"rendered":"https:\/\/www.quinqueytintero.com\/?p=3266"},"modified":"2025-04-21T10:52:57","modified_gmt":"2025-04-21T08:52:57","slug":"historias-de-la-antigua-roma-vi-coronam-fert-quem-roma-amat","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.quinqueytintero.com\/index.php\/2025\/04\/21\/historias-de-la-antigua-roma-vi-coronam-fert-quem-roma-amat\/","title":{"rendered":"Historias de la Antigua Roma VI: Coronam fert quem Roma amat"},"content":{"rendered":"\n<h5 class=\"wp-block-heading\">Lleva la corona aquel a quien Roma ama<\/h5>\n\n\n\n<p><strong>Roma, 71 d.C.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A la ca\u00edda de la tarde le acompa\u00f1aron los recuerdos de una vida entera, y Vespasiano dud\u00f3 por un momento de si a\u00fan conservaba el sentido com\u00fan. Record\u00f3 c\u00f3mo, siendo un joven que apenas hab\u00eda entrado en la veintena, se erigi\u00f3 como encargado de la limpieza de las calles de Roma, y en una de esas, Cal\u00edgula, el emperador de aquel entonces, lo mand\u00f3 llamar para arrojarle la basura encima, como pretexto por no hacer bien su trabajo.<\/p>\n\n\n\n<p>A\u00f1os despu\u00e9s, Vespasiano recordaba esa an\u00e9cdota como una lecci\u00f3n, e incluso como una se\u00f1al de algo m\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Del barro a la gloria \u2014susurr\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>Su vigencia como emperador estaba llegando a su fin; \u00e9l lo sab\u00eda. Donde encontr\u00f3 miseria, dej\u00f3 abundancia; donde el sol alumbraba un imperio cansado y envuelto en el caos, \u00e9l asent\u00f3 la paz. Flavio Tito Vespasiano se supo nadie, y habiendo sido muy consciente de que todo ten\u00eda un precio, \u00e9l tuvo que pagarlo con una vida de trabajo y esfuerzo. Quiz\u00e1, por un segundo, se regocij\u00f3 demasiado en su buen hacer y contempl\u00f3 la marcha del sol, d\u00e1ndose un instante de paz antes de la tormenta.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando la tenue luz del anochecer envolvi\u00f3 la sala, se hizo presente su dilema y regres\u00f3 a la realidad. \u00bfHab\u00eda sido tan buen padre como cre\u00eda haber sido como gobernante? Sin dudar demasiado, concluy\u00f3 que cualquier empresa resultaba ligera si se comparaba con dar a los hijos justicia y suficiente atenci\u00f3n. Y entonces, casi sin querer, le invadi\u00f3 una emoci\u00f3n for\u00e1nea al recordar a su hijo mayor, Tito. Se sinti\u00f3 embriagado al pensar en su primog\u00e9nito: ya se hab\u00eda convertido en un hombre. Y en su alma albergaba tanta bondad que a Vespasiano se le hac\u00eda dif\u00edcil creer que fuera hijo suyo, y no hubiera sido tra\u00eddo por alguna deidad para enmendar los agravios de una tierra como Roma.<\/p>\n\n\n\n<p>Tito era disciplinado, cauteloso y sereno. Siempre dispuesto a procurar el bien de otros, incluso cuando esos otros antepon\u00edan sus intereses al del emperador. Vespasiano sinti\u00f3\u00a0un atisbo de protecci\u00f3n que emanaba desde lo m\u00e1s profundo de su ser hacia el recuerdo de su hijo mayor. \u00bfSer\u00eda Tito el hombre que har\u00eda entrar en raz\u00f3n a Roma? \u00bfEstar\u00eda expuesto a traiciones y desprestigios por parte del Senado? Si su hijo proteg\u00eda al pueblo de la codicia y la corrupci\u00f3n con su alma pura, \u00bfQui\u00e9n lo proteger\u00eda a \u00e9l?<\/p>\n\n\n\n<p>Y casi de forma abrupta, el sentimiento de protecci\u00f3n de Vespasiano se torn\u00f3 inquietud al recordar a la \u00fanica persona que podr\u00eda proteger al emperador de todos los males. Cuando pensaba en Domiciano, su segundo hijo, le invad\u00edan presentimientos oscuros. Como si de la noche y el d\u00eda se tratase, Domiciano era tan diferente a su hermano mayor, que parec\u00eda haber salido de las entra\u00f1as de las impurezas m\u00e1s turbias del pueblo.<\/p>\n\n\n\n<p>Domiciano s\u00ed estar\u00eda a salvo de todo mal si era nombrado emperador. Pero, a diferencia de su otro hijo, Vespasiano se pregunt\u00f3:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfQui\u00e9n proteger\u00eda entonces a Roma?<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image is-style-rounded\">\n<figure class=\"aligncenter size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"518\" height=\"600\" src=\"https:\/\/www.quinqueytintero.com\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/ritratto_di_vespasiano.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-3268\" style=\"width:202px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/www.quinqueytintero.com\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/ritratto_di_vespasiano.jpg 518w, https:\/\/www.quinqueytintero.com\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/ritratto_di_vespasiano-259x300.jpg 259w\" sizes=\"auto, (max-width: 518px) 100vw, 518px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><em><strong>Tito Flavio Vespasiano, Emperador romano <\/strong><\/em><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>Los amaba a los dos de maneras diferentes. Pero igual que le conced\u00eda ternura a su hijo mayor, le ten\u00eda una curiosa admiraci\u00f3n a su hijo peque\u00f1o. \u00c9l mismo no era un hombre tan inteligente como algunos hab\u00edan supuesto. Todo lo que hubo de conseguir fue a base de esfuerzo y perseverancia y jam\u00e1s us\u00f3 la mezquindad para conseguir sus objetivos. Esfuerzo, perseverancia y la audacia justa para aprovechar la oportunidad que le pasaba por delante. Domiciano, sin embargo, hab\u00eda demostrado tener una inteligencia muy particular. Se trataba de un joven creativo, \u00e1vido y desconfiado: del Senado y de las intenciones de todo aquel que le rodeaba. Era, a veces, tan reservado, que pod\u00edas sentir una desconfianza casi innata en sus intenciones. Qu\u00e9 poco acertado era decir que ambos hijos merec\u00edan, de la misma manera, el amor de su padre. Tito, siempre dispuesto a sacar la mejor versi\u00f3n de s\u00ed para educar y gobernar; y Domiciano, dej\u00e1ndose llevar a menudo por la codicia y la temeridad para conseguir lo que quer\u00eda. <\/p>\n\n\n\n<p>La tarde hab\u00eda ca\u00eddo por fin. Vespasiano se sent\u00eda dividido y cansado, y con poca gana de profundizar. Puede que, en el fondo de su coraz\u00f3n, existiera el paisaje de un imperio regido por Domiciano, al que obedecer\u00edan y temer\u00edan por partes iguales. Justo, pero estricto. Sin embargo, la marcha del sol le hizo tener a\u00fan m\u00e1s clara la visi\u00f3n de cu\u00e1l hab\u00eda sido su prop\u00f3sito durante toda su vida: un imperio de luz, de abundancia y humanidad. \u00bfEra un necio con sue\u00f1os de ni\u00f1o, o era eso lo que Roma merec\u00eda? <\/p>\n\n\n\n<p>Y, casi como \u00faltima voluntad del d\u00eda, tom\u00f3 la decisi\u00f3n que tantos quebraderos de cabeza le hab\u00eda supuesto.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014<em>Espero que sepas perdonarme, hijo<\/em> \u2014susurr\u00f3 en voz alta\u2014. <em>Voy a dejar a un hombre con el coraz\u00f3n pleno a la cabeza de un pueblo distra\u00eddo de perfecci\u00f3n. No podr\u00e9 protegerte de tu propia inocencia, y habr\u00e1 mordidas de serpientes donde t\u00fa creas ver roces de suaves flores. T\u00fa eres un hombre hecho, como todos los que han comandado ej\u00e9rcitos, como todos los que alguna vez cre\u00edmos que la guerra era m\u00e1s noble que la pol\u00edtica. Pero tengo esperanza para este lugar, y tengo fe en ti. Ser\u00e1s un gran emperador, y solo puedo prometerte que te habr\u00e1n de recordar, no por tus pretensiones, sino por tu capacidad de ser misericorde con todos los que convierten este imperio en un nido de salvajismo y decepci\u00f3n. Perd\u00f3name, Tito, porque no podr\u00e9 acompa\u00f1arte, y tampoco protegerte de tu ingenuidad. Pero t\u00fa ser\u00e1s mi sucesor, porque yo no soy quien para robarle a Roma la fortuna de tu existencia. Cu\u00eddate, y recuerda que nosotros no somos dioses, solo somos hombres que deben hacerlo bien cada d\u00eda.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Recuper\u00f3 el sentido y se juzg\u00f3 como un loco que hablaba solo en una estancia casi oscura. Quiz\u00e1 s\u00ed lo era, pero ahora sab\u00eda que no faltaba verdad en sus palabras. Le dar\u00eda a Roma a su mejor sucesor, o al menos al m\u00e1s puro, y ser\u00eda entonces ella quien tuviera que decidir si se vest\u00eda con luces de prosperidad o se manchaba con el barro del hedonismo y los pecados.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u201cTrado vobis optimum filium meum: amate eum velut vestrum, aut di vos absenti\u0101 eius in tyrannidem addicant.\u201d<br><\/strong>&nbsp;<em>(Os entrego a mi mejor hijo, amadlo como vuestro o que os condenen los dioses a la tiran\u00eda de su ausencia.)<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Y la oscuridad sumergi\u00f3 la figura de Vespasiano que vio c\u00f3mo perd\u00eda a su mejor hombre en favor de un imperio para, una vez m\u00e1s, hacer luz de Roma.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En el ocaso de su vida, el emperador Vespasiano medita en silencio sobre su legado y el futuro de Roma. Entre recuerdos de juventud y reflexiones sobre la naturaleza del poder, enfrenta la dif\u00edcil decisi\u00f3n de escoger a su sucesor. Divide su coraz\u00f3n entre Tito, su hijo mayor, justo y misericordioso, y Domiciano, el menor, inteligente pero ambicioso. Un relato \u00edntimo y humano sobre la fragilidad del poder, la paternidad y el precio de la gloria.<\/p>\n","protected":false},"author":8,"featured_media":3267,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":true,"template":"","format":"standard","meta":{"_s2mail":"yes","_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":false,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","enabled":false},"version":2}},"categories":[27],"tags":[],"class_list":["post-3266","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-historias-de-la-antigua-roma","bwp-masonry-item","bwp-col-3","bwp-post-has-title"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/www.quinqueytintero.com\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/Vespasian_1080x720.png","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.quinqueytintero.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3266","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.quinqueytintero.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.quinqueytintero.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.quinqueytintero.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/8"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.quinqueytintero.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3266"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.quinqueytintero.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3266\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3269,"href":"https:\/\/www.quinqueytintero.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3266\/revisions\/3269"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.quinqueytintero.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/3267"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.quinqueytintero.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3266"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.quinqueytintero.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3266"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.quinqueytintero.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3266"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}