{"id":1883,"date":"2023-12-04T09:11:39","date_gmt":"2023-12-04T08:11:39","guid":{"rendered":"https:\/\/www.quinqueytintero.com\/?p=1883"},"modified":"2024-04-18T12:47:20","modified_gmt":"2024-04-18T10:47:20","slug":"una-emperatriz-del-jazz","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.quinqueytintero.com\/index.php\/2023\/12\/04\/una-emperatriz-del-jazz\/","title":{"rendered":"La emperatriz del Jazz"},"content":{"rendered":"\n<div class=\"wp-block-media-text has-media-on-the-right is-stacked-on-mobile is-vertically-aligned-bottom has-black-color has-orange-background-color has-text-color has-background has-link-color wp-elements-bfc0ef1379076cd5aec44c228f903c56\" style=\"grid-template-columns:auto 40%\"><div class=\"wp-block-media-text__content\">\n<p class=\"has-text-align-justify\"><strong>Haga clic en el audio para leer el art\u00edculo con nosotros.<\/strong><\/p>\n<\/div><figure class=\"wp-block-media-text__media\"><video controls src=\"https:\/\/www.quinqueytintero.com\/wp-content\/uploads\/2023\/12\/La-Emperatriz-del-Jazz.mp3\"><\/video><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">La empe\u00f1ada costumbre de pasar por un lugar y marcharse sin novedad a veces llega a su fin. A m\u00ed me pas\u00f3. Fue en una barra de una taberna de barrio, entre botellas de vino que cuelgan del techo y paredes centenarias de madera de roble.\u00a0 \u201cEl Jard\u00edn de Baco\u201d, se llama. Y, de fondo, una pel\u00edcula de Charles Bronson. Tras la barra, Miguel, el camarero, que me sirve una cerveza antes de que yo se la pida. \u00a1Bendita Espa\u00f1a y benditos los que la hacen tan \u00edntima! Comenz\u00f3 la conversaci\u00f3n con \u00e9l genuinamente: la familia, el trabajo, la situaci\u00f3n pol\u00edtica y social. Nada que no estuviera a la orden del d\u00eda. Le pregunto que si ha tra\u00eddo \u201cpiparras\u201d del Pa\u00eds Vasco. Me dice que s\u00ed, que este a\u00f1o han salido muy buenas. Y una mujer, a mi izquierda, interrumpe la conversaci\u00f3n. Me cuenta que un familiar suyo iba a tierras vascas. Y comentamos algunos de los manjares de aquella zona. Tras hablar un rato, inesperadamente ella me habla de su marido. Me dice que muri\u00f3 hace unos a\u00f1os y que le encantaba el Jazz. En ese momento yo fui quien la interrump\u00ed. \u00bfJazz, de veras?, le pregunt\u00e9. Hab\u00eda gustos parecidos y discrepancias en otros. La atmosfera se concentraba en hablar de m\u00fasica. Y ya saben lo que pasa cuando se habla de eso. V\u00edctor Hugo lo supo describir perfectamente: &#8220;la m\u00fasica expresa lo que no puede ser dicho y aquello sobre lo que es imposible permanecer en silencio&#8221;. Un par de cervezas m\u00e1s y unos minutos despu\u00e9s, la mujer vuelve a hablarme de su marido. Me cuenta que \u00e9l trabaj\u00f3 en la radio muchos a\u00f1os. Le pregunto sobre ello, y sobre qui\u00e9n era su marido. Sin esperarlo, me hab\u00eda topado con Juan Claudio Cifuentes. Bueno, no con \u00e9l, sino, m\u00e1s bien, con su mujer, aunque, tal y como hablaba de su marido, era como si me hubiese encontrado con Cifu. As\u00ed es como le llam\u00e1bamos todos. &#8220;Incre\u00edble, pero verdad&#8221;, como se suele decir. Y yo, content\u00edsimo. \u00a1Qu\u00e9 aut\u00e9ntico honor! Ella me dijo que le gusta que la llamen Isa. Pelo rubio, gafas y una sonrisa deslumbrante. Le ped\u00ed una foto y, fiel a la elegancia de su generaci\u00f3n, me la rechaz\u00f3. No porque no quisiera, sino porque no estaba peinada a su gusto. No voy a negar que me hubiese gustado tener una foto con la mujer de uno de mis admirados mel\u00f3manos radiof\u00f3nicos favoritos, pero prefer\u00ed seguir escuchando. Isa me cont\u00f3 c\u00f3mo conoci\u00f3 a Cifu, y yo le cont\u00e9 c\u00f3mo le conoc\u00ed \u00e9l. En realidad, le dije que nunca tuve la suerte de estrecharle la mano, pero que s\u00ed conoc\u00ed su voz, sus an\u00e9cdotas y su amor por esta m\u00fasica sincopada, el jazz, que nos regal\u00f3 en la radio. Fue inevitable recordarle a Isa las palabras de su marido, \u201cun programa de Jazz para ti que te gusta el Jazz\u201d. Isa estaba feliz, sonriente, con los ojos llorosos, recordando a Cifu. Me ense\u00f1\u00f3 fotograf\u00edas de \u00e9l, y de \u00e9l con sus hijas, y de \u00e9l con ella. Todo muy bello. La vida misma. Me cont\u00f3 que ella fue cantante y me mostr\u00f3 videos cuando participaba en TVE. \u00a1Cantaba incre\u00edblemente bien! Aunque, a decir verdad, se manten\u00eda humilde a contar aquella historia. Prefer\u00eda hablarme de Cifu. No le quer\u00eda quitar protagonismo. Le dije que no ten\u00eda que decir eso, que es verdad que Cifu fue un grande entre los grandes, pero que detr\u00e1s de un Emperador siempre hay una gran Emperatriz. Y que quiz\u00e1, Cifu, nunca llegar\u00eda a convertirse en lo que fue, si no hubiese sido por ella. Isa me sonri\u00f3 de nuevo, pero, esta vez, calladamente, y me sigui\u00f3 ense\u00f1ando fotos de toda una vida de luz y de m\u00fasica. Sobre todo, de m\u00fasica. Despu\u00e9s de un largo rato charlando y conociendo m\u00e1s sobre su historia, esa que solo quedar\u00e1 guardada en las p\u00e1ginas de mi diario, Miguel, el camarero, me trajo una botella de vino. &#8220;CifuJazz&#8221;, pon\u00eda en la etiqueta. Me qued\u00e9 alucinado. Todo se queda en familia. In vino veritas. Nunca mejor dicho. Al parecer, esa taberna, el &#8220;Jard\u00edn de Baco&#8221;, fue especial para Isa y Cifu. Acud\u00edan juntos cuando \u00e9ste todav\u00eda viv\u00eda. Ellos han sido siempre de mi barrio. Vecinos m\u00edos. Y yo sin saberlo. Casualidades. Aquel d\u00eda Isa se despidi\u00f3 de m\u00ed con un abrazo. Y yo lo recib\u00ed encantado. \u201cHasta la pr\u00f3xima\u201d, nos dijimos. \u00a1C\u00f3mo no, querida Isa!, me digo ahora. Supongo que este encuentro tuvo que ser as\u00ed. Inesperado. M\u00e1gico. No conoc\u00ed al hombre que m\u00e1s sab\u00eda de Jazz en Espa\u00f1a, a Cifu, pero s\u00ed puedo decir que conoc\u00ed a su mujer, a la verdadera Emperatriz del Jazz. Sinceramente, me alegro de que haya sido as\u00ed. Jam\u00e1s olvidar\u00e9 las palabras que Isa, sin ella pronunciarlas, me estaba diciendo con su mirada mientras se desped\u00eda: disfruta y crece, que la vida, como el Jazz, es una aventura sin final, hasta el final.<\/p>\n\n\n\n<p>A la memoria de Juan Claudio Cifuentes, y con mi aprecio absoluto a su mujer.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Tras una casual charla en una taberna, el narrador se encuentra con Isa, viuda de Juan Claudio \u2018Cifu\u2019 Cifuentes, icono del Jazz espa\u00f1ol. Comparten historias, recuerdos y una conexi\u00f3n profunda con la m\u00fasica, en un encuentro fortuito pero inolvidable.<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":1884,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":true,"template":"","format":"standard","meta":{"_s2mail":"yes","_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-1883","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-articulos","bwp-masonry-item","bwp-col-3","bwp-post-has-title"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/www.quinqueytintero.com\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/jazz.jpg","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.quinqueytintero.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1883","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.quinqueytintero.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.quinqueytintero.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.quinqueytintero.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.quinqueytintero.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1883"}],"version-history":[{"count":32,"href":"https:\/\/www.quinqueytintero.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1883\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2358,"href":"https:\/\/www.quinqueytintero.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1883\/revisions\/2358"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.quinqueytintero.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1884"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.quinqueytintero.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1883"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.quinqueytintero.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1883"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.quinqueytintero.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1883"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}